Consejos para prevenir la depresión navideña

depresion navideña

Tradicionalmente asociamos la Navidad a una época de felicidad, donde todos estamos obligados a sentirnos contentos y disfrutar de los festejos. Pero para algunas personas es más bien todo lo contrario y no pueden evitar sentirse tristes durante la época más alegre del año. Si al llegar las fiestas sientes apatía y no tienes ganas de hacer nada, aunque te sientas obligado a estar de buen humor, puede que estés pasando por lo que se conoce coloquialmente como “depresión navideña”.

La depresión navideña puede afectar a personas de cualquier edad, aunque suele ser más frecuente padecerla al llegar a la edad adulta. Es habitual que aparezca sin ninguna causa, a excepción de la época del año. Es una depresión de tipo estacionaria, asociada a un momento concreto o estación del año. Sin embargo, puede llegar a ser muy grave si no se trata adecuadamente.

Causas

Para algunas personas, ciertos factores pueden desencadenar un estado depresivo totalmente opuesto a esa Navidad idealizada:
  • Las compras, la organización de comidas y eventos, las obligaciones sociales, la sensación de tener que adoptar una eterna sonrisa, etcétera, pueden causar estrés en las personas adultas.
  • El fin de año y la entrada en un año nuevo supone, para algunas personas, tener que hacer balance de los objetivos cumplidos, lo que podría hacer que nos demos cuenta de que no siempre conseguimos todo lo que deseamos.
  • Cuando hay personas queridas que ya no están, es normal echarles de menos en estas fechas de reunión familiar, incluso aunque el duelo ya no sea reciente.
  • La Navidad es la época de menos horas de luz de todo el año, con las noches más largas y el clima más frío y lluvioso, todo lo cual incide negativamente en nuestro estado de ánimo.
  • Para los que sienten melancolía, el contraste con el casi obligado sentimiento de felicidad que se asocia con la Navidad puede generar frustración y provocar justo el efecto contrario: se intensifica el malestar.

Consejos para prevenirla

Aunque la tristeza navideña puede convertirse en un trastorno emocional o empeorar un trastorno depresivo ya existente, en la inmensa mayoría de los casos se trata de un bajón emocional importante, pero temporal. No obstante, no debemos subestimar nunca ningún posible estado depresivo. Lo mejor es combatirlo con una actitud positiva y realista. Si nuestra Navidad no se asemeja a la ideal, no debemos sentirnos obligados a conseguirlo porque no sea así. También podemos adoptar ciertas pautas de conducta que nos ayuden a prevenir el bajón emocional en estas fechas:
  • Organizarnos con tiempo y no dejar todos los preparativos para el final ni encargarnos solos de todo. Delega o reparte con familiares y amigos aquellas actividades que no te hagan sentir bien, como organizar los eventos, comprar los regalos, decorar la casa o preparar las comidas.
  • No importa que no todo esté perfecto. Un buen consejo es dedicarnos tiempo a nosotros mismos para disfrutar de las cosas que nos hacen especial ilusión.
  • Analiza tus pensamientos y modifícalos por otros más positivos y/o realistas si es necesario. No todo el mundo tiene que estar feliz en Navidad, los problemas no van a desaparecer por sí solos, pero lo cierto es que, a pesar de todo ello, podemos estar con las personas queridas y disfrutar de buenos momentos.
  • Si estás lejos de tus seres queridos, busca compañía y mantente más activo que de costumbre. A veces un simple paseo al aire libre puede ayudarnos mucho a mejorar nuestro estado de ánimo.
  • Cuando un ser querido no está, es normal echarle de menos y sentirnos tristes por su ausencia o por los recuerdos felices juntos que nos vienen a la cabeza en estas fechas. Deja que la tristeza fluya, pero no te recrees en ella. Lo mejor es buscar nuevas actividades y tradiciones que no asocies a esa persona.

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