El miedo y sus motivaciones

dia lluvioso

El miedo tiene muchas caras. Es una emoción intensa, que bien utilizada puede salvar la vida, pero que produce el mayor número de trastornos mentales. Las personas que son capaces de disfrutar con las sensaciones de miedo no son ni masoquistas ni psicópatas, sencillamente saben que están en una situación controlada.


Motivaciones por las que te gusta sentir miedo


Amor por las sensaciones fuertes. El cerebro libera adrenalina cuando sentimos temor, pero al verificar que la situación es segura activa la dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la recompensa.

El contagio de la actividad posterior. Cuando ha terminado la película de terror seguimos emocionados durante un buen rato y esto contagia la actividad siguiente. Es lo que se conoce como la transferencia de excitación. Los sentimientos de activación de la película harán que la actividad posterior sea más intensa. Esto sucede para bien o para mal, así que mejor no discutir después de sufrir.

El entrenamiento de la vía racional del cerebro. El sistema nervioso central tiene dos vías, una rápida de reacción inmediata que activa directamente la amígdala, en la que no nos da tiempo a pensar demasiado. La otra es la vía lenta que activa el córtex lo que permite evaluar y reflexionar sobre lo que pasa. En este caso sirve para observar sin reaccionar ante lo que tememos.

Sube la autoestima. "Soy un valiente capaz de superar el terror" piensan algunos al salir de la atracción de la Casa del Terror. Las simulaciones terroríficas sirven para ponernos a prueba de hasta donde somos capaces de llegar. Sentimos temor, pero asociado a la capacidad de autocontrol.

Favorece la curiosidad. Hay personas a las que les gusta vivir experiencias nuevas, en general, extrovertidos que buscan estimulación. Por el contrario, también hay individuos sensibles que no pueden soportar estas situaciones porque les cuesta quitarse de encima las imágenes.

Desarrolla la empatía. Nos ponemos en el lugar de la víctima, podemos sentir lo que le pasa al personaje, nos identificamos con él o ella, pero los hacemos desde nuestra situación, sabiendo que eso no nos está ocurriendo a nosotros. Esa es la verdadera empatía.

Aprendizaje vicario. El cerebro humano es un gran simulador virtual. Con este tipo de películas adelantamos lo que va a pasar, elaboramos nuestras propias estrategias y aprendemos de lo que hace (o no hace) el protagonista. Después de todo, en el cine los buenos siempre ganan.

Identificación con el lado oscuro. No siempre el malvado de la película es un tipo desagradable, en ocasiones son muy atractivos. Además, podemos demostrar sentimientos imposibles en otros contextos: venganza, deseo de violencia y de matar a otro porque se le merece.

El terror se vive en grupo. A ver terror se va en grupo porque lo mejor es compartir la experiencia intensa con nuestros amigos, la euforia del mal rato que hemos vivido

juntos.


Y si necesitas más información, ¡contacta con nosotros!