Pasos para comenzar a hacer ejercicio

Ejercicio


El ejercicio realizado de forma regular, es un hábito que promueve que tu salud sea óptima. Es la forma más valiosa de tener una buena salud y ejercitar tu cuerpo.

Siendo realistas, no es tan fácil comenzar una rutina de ejercicios. La mayoría de personas lo hemos intentado más de una vez, ¿verdad? El problema no es hacer ejercicio, es hacerlo de forma constante, es decir, convertirlo en un hábito.

A continuación, te presentamos 5 pasos para que el deporte sea una constante en tu vida. ¡Toma nota!

1. Define el concepto de ejercicio


Lo principal es definir qué quieres hacer realmente y especificar para tener claro el objetivo. Por ejemplo, en vez de decir: "salgo a correr", hay que ser más específico y tener el propósito de salir a correr todas las mañanas 30 minutos alrededor de mi urbanización.

Hay que preguntarse, aparte de qué ejercicio vas a hacer, el luegar donde vas a realizarlo, cuánto tiempo va a durar, en qué momento del día vas a practicarlo, qué necesitas para llevarlo a cabo, etc. Y sobre todo, ¿es realista lo que me estoy proponiendo?



2. Empieza con un ejercicio fácil


De nada sirve proponerte una meta muy ambiciosa y renunciar al poco tiempo (o vivir adolorido de los músculos una semana completa). Cada intento y fracaso debilita tu autoestima y genera más resistencia mental para comenzar. Por eso, lo mejor es comenzar simplemente con algo mucho más fácil de lo que tú te consideras capaz de hacer.

Si tu ya hacías ejercicio antes y, lo que necesitas es retomarlo, la estrategia de comenzar con muy poco aplica para ti también. Si ya tienes en mente el ejercicio con el que estarás empezando, analízalo una vez más y decide si es realista comenzar con eso.

3. Elige una actividad que sea ya un hábito como recordatorio

La función de un recordatorio no es simplemente para “no olvidar”, es también un fuerte motivador. Genera una cierta presión psicológica, y es clave para formar el hábito.

Una vez que elijas un hábito como recordatorio tienes que escribirlo y completar tu plan de ejercicio.  Por ejemplo: “Después de mi café hago entrenamiento de fuerza por 10 minutos en el parque de la esquina”. El objetivo es tener un plan de acción que seguir que te diga qué hacer en el día a día, no sólo una meta.

4. Encuentra una recompensa saludable

Es probable que al principio tu cerebro no se de cuenta de todos estos beneficios y solo esté concentrado en lo incómodo que es, así que tenemos que darle una ayudadita a ese cerebro perezoso con una pequeña recompensa. Además para formar el hábito es necesario contar con una recompensa inmediata.

Estos son algunos ejemplos de recompensas positivas y saludables:

  • Una ducha tibia relajante

  • Usar un jabón con un aroma que te guste

  • Agua fría para hidratarte con un toque de limón

  • Un estiramiento con minutos de relax sólo para ti

  • Una pieza de fruta fresca de la temporada

  • Escuchar tu canción favorita

  • Tomarte el café con calma

5. Lleva un registro diario de tus avances

Todos los humanos somos pésimos recordando. Somos engañados por nuestro inconsciente y generalmente tendemos a sobreestimar el ejercicio que hacemos y cuando lo hacemos.

Para no exagerar y ver objetivamente el progreso que has logrado, tienes que registrarlo. Esto además se convierte en un fuerte motivador, si lograste más de 10 días seguidos no querrás detenerte y volver al día cero.

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