¿Por qué sangramos por la nariz?

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Las hemorragias nasales son frecuentes, sobre todo, en los años de la infancia y en todas las edades coincidiendo con las épocas más calurosas del año, como es el verano. Estas hemorragias se denominan también epistaxis o sangrado espontáneo y existen de dos tipos: las hemorragias nasales anteriores, en las que la sangre cae por las fosas nasales, y las hemorragias nasales posteriores, donde la sangre fluye por la garganta y la boca. Las primeras son más leves y controlables que las segundas.

Cuando la nariz sangra, lo primero que hay que hacer es mantener la calma y ejercer presión con el pulgar y el índice. A diferencia de lo que muchos piensan, la cabeza debe inclinarse para adelante y no para atrás. Si inclinamos la cabeza hacia atrás, corremos el riesgo de que la sangre caiga por la garganta y tragárnosla, lo que irrita el estómago.
 
Hay distintos motivos para que se den estas hemorragias. En los niños cualquier golpe, estornudo, catarro o alergia puede hacer que alguno de los muchos vasos sanguíneos que se encuentran en las fosas nasales se rompan y sangren. Lo mismo pasa cuando hace calor, la sequedad ambiental hace que se produzca la hemorragia. No obstante, si tus epistaxis son muy frecuentes, lo mejor es acudir a un experto.

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