Lorena Aránzazu R Rabanal • 8 de febrero de 2026

Cómo fortalecer el suelo pélvico para prevenir dolor lumbar y mejorar la estabilidad postura

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que se sitúan en la base de la pelvis y que cumplen funciones esenciales para el cuerpo. Aunque tradicionalmente se ha asociado su cuidado a etapas como el embarazo o el posparto, la realidad es que su correcto funcionamiento es clave para la estabilidad postural y la prevención del dolor lumbar, tanto en hombres como en mujeres. Un suelo pélvico debilitado puede generar desequilibrios musculares, sobrecargas y una menor capacidad de control del core, afectando directamente a la columna vertebral.


En la práctica clínica, cada vez se observa con mayor frecuencia que muchos casos de lumbalgia crónica no responden únicamente a problemas en la espalda, sino a una falta de coordinación entre los músculos profundos del abdomen, el diafragma y el suelo pélvico. Por ello, trabajar esta zona se ha convertido en una estrategia fundamental dentro de los programas de prevención y rehabilitación del dolor lumbar.


Relación entre el suelo pélvico, el core y la postura corporal

El suelo pélvico forma parte del llamado sistema de estabilización central o core, junto con el transverso abdominal, los multífidos y el diafragma. Estos músculos actúan de manera coordinada para mantener la columna estable durante el movimiento y en posiciones estáticas prolongadas, como estar sentado o de pie durante muchas horas.


Cuando el suelo pélvico no se activa correctamente, el cuerpo compensa utilizando musculatura superficial, lo que aumenta la tensión en la zona lumbar y favorece la aparición de dolor. Además, una mala activación del core puede provocar alteraciones posturales, como anteversión pélvica o hiperlordosis lumbar, que incrementan el riesgo de lesiones. Fortalecer el suelo pélvico ayuda a mejorar el control motor, optimizar la postura y reducir el impacto de las cargas diarias sobre la espalda baja.


Ejercicios y hábitos para fortalecer el suelo pélvico

El fortalecimiento del suelo pélvico debe realizarse de forma progresiva y consciente. Los ejercicios de Kegel son los más conocidos, pero no los únicos. También es recomendable trabajar la respiración diafragmática, la activación del transverso abdominal y ejercicios funcionales que integren el core en movimientos cotidianos.


Algunos hábitos diarios también influyen directamente en la salud del suelo pélvico, como evitar empujar al ir al baño, mantener una buena higiene postural o no cargar pesos de forma incorrecta. Es importante destacar que una ejecución inadecuada de los ejercicios puede ser contraproducente, por lo que contar con la supervisión de un profesional especializado es clave para obtener resultados seguros y eficaces.


Cuándo acudir a un especialista y beneficios a largo plazo

Si existe dolor lumbar recurrente, sensación de inestabilidad, debilidad abdominal o molestias pélvicas, es recomendable realizar una valoración profesional. Un especialista puede evaluar el estado del suelo pélvico y diseñar un programa personalizado que mejore la estabilidad postural y reduzca el dolor de espalda.


A largo plazo, un suelo pélvico fuerte no solo contribuye a prevenir la lumbalgia, sino que también mejora la calidad de vida, el rendimiento físico y el control corporal. Invertir en su cuidado es apostar por una postura más saludable, una espalda más protegida y un cuerpo más equilibrado en el día a día.

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