
Lorena Aránzazu R Rabanal • 9 de octubre de 2026
Cómo prevenir las lesiones musculares al retomar el ejercicio en otoño
Con la llegada del otoño, muchas personas recuperan sus rutinas deportivas después de las vacaciones de verano. Volver al gimnasio, salir a correr o practicar deportes en equipo es una excelente forma de cuidar la salud, pero hacerlo de manera brusca puede aumentar el riesgo de sufrir molestias y lesiones musculares.
Después de un periodo de menor actividad física, el cuerpo necesita adaptarse progresivamente al esfuerzo. Por eso, es importante recuperar la rutina deportiva con planificación, respetando los tiempos de recuperación y prestando atención a las señales que envía el organismo.
¿Por qué aumentan las lesiones al retomar el ejercicio?
Cuando pasamos varias semanas con menos actividad física, nuestra fuerza, resistencia y flexibilidad pueden disminuir. Si retomamos el entrenamiento con la misma intensidad que antes, los músculos, tendones y articulaciones pueden verse sometidos a una carga para la que todavía no están preparados.
Entre las lesiones más frecuentes se encuentran las contracturas, las distensiones musculares y las tendinopatías relacionadas con la sobrecarga. También pueden aparecer molestias en rodillas, tobillos y espalda cuando se incrementa demasiado rápido el volumen de entrenamiento.
La falta de calentamiento, una técnica incorrecta, el descanso insuficiente y el uso de un calzado inadecuado son otros factores que pueden contribuir a la aparición de lesiones.
Para reducir estos riesgos, conviene establecer objetivos realistas y adaptar el entrenamiento a la condición física actual, sin intentar recuperar en pocos días el nivel deportivo anterior.
Consejos para volver a entrenar de forma segura
El primer paso es aumentar la actividad física de manera progresiva. Si vas a correr, puedes comenzar alternando caminatas y periodos cortos de carrera. En el gimnasio, es recomendable empezar con cargas moderadas y aumentar la intensidad según la tolerancia al esfuerzo.
También es importante dedicar unos minutos al calentamiento antes de entrenar. Caminar a buen ritmo, realizar movimientos articulares y ejecutar ejercicios específicos de baja intensidad ayuda a preparar el cuerpo para la actividad.
La recuperación es igual de importante que el entrenamiento. Dormir suficientes horas, mantener una alimentación equilibrada e hidratarse correctamente favorece la adaptación al ejercicio. Asimismo, conviene alternar las sesiones más exigentes con periodos de descanso.
No debes ignorar el dolor para terminar una sesión. Una molestia intensa, repentina o que empeora al continuar el ejercicio es una señal para detener la actividad y valorar qué está ocurriendo.
¿Cuándo conviene acudir a un fisioterapeuta?
Si aparecen molestias persistentes, limitación del movimiento o dolor que dificulta las actividades cotidianas, una valoración profesional puede ayudar a identificar su origen y establecer un plan de recuperación adecuado.
La fisioterapia también puede ser útil para recuperar la movilidad, mejorar la fuerza y diseñar ejercicios adaptados a las necesidades de cada persona. En caso de dolor intenso, incapacidad para apoyar una extremidad o inflamación importante tras una lesión, es aconsejable buscar atención médica.
En Medirval, la atención de fisioterapia puede formar parte de un abordaje individualizado para ayudarte a recuperar la actividad física de forma segura, según la valoración de tu caso.
Retomar el ejercicio es una buena decisión para tu salud. Hacerlo progresivamente y con asesoramiento profesional cuando sea necesario te ayudará a mantener una rutina más segura y sostenible.
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