Lorena Aránzazu R Rabanal • 31 de marzo de 2026

Cómo prevenir lesiones deportivas en pies y rodillas: consejos de especialistas

Practicar deporte de forma habitual es excelente para la salud física y mental, pero sin una preparación adecuada, los pies y las rodillas pueden convertirse en las zonas del cuerpo más propensas a lesiones.


En Medirval, centro médico especializado en traumatología, fisioterapia y valoración del daño corporal, nuestros especialistas destacan que la prevención es la mejor estrategia para mantener el rendimiento y la funcionalidad articular a largo plazo. A continuación, compartimos consejos concretos para proteger pies y rodillas durante la práctica deportiva.


Preparación física y técnica: base de la prevención

Antes de comenzar cualquier actividad deportiva, es clave realizar un calentamiento adecuado que prepare tanto la musculatura como las articulaciones. Los pies y las rodillas soportan gran parte del impacto y la carga en actividades como correr, fútbol o tenis, por lo que un calentamiento progresivo –incrementando gradualmente la intensidad– ayuda a activar los grupos musculares implicados y reducir el riesgo de distensiones o esguinces. El uso de estiramientos dinámicos, junto con ejercicios de movilidad articular para tobillos y rodillas, contribuye a una mejor circulación y a la preparación neuromuscular.


Además, una técnica de movimiento correcta es esencial. Correr o saltar con una postura inadecuada puede generar tensiones descompensadas que sobrecargan los tendones y ligamentos. Nuestros especialistas en Medirval recomiendan trabajar con entrenadores cualificados que puedan analizar y corregir patrones de movimiento, y complementar con ejercicios de fortalecimiento específicos para los músculos de la cadera, muslo y pie. Un entrenamiento equilibrado minimiza la probabilidad de que el cuerpo compense con patrones lesivos.


Calzado, carga progresiva y señales de alerta

Otra medida preventiva fundamental es el calzado adecuado. Elegir zapatillas deportivas que se adapten al tipo de pie (pronador, supinador o neutro) y al deporte practicado aporta estabilidad y amortiguación, reduciendo el impacto sobre pies y rodillas. Cambiar el calzado desgastado y asegurarse de que proporciona soporte correcto previene problemas como fascitis plantar, tendinitis o dolor patelofemoral.

Asimismo, es clave aplicar una progresión gradual de la carga y la intensidad de los entrenamientos. Aumentos bruscos en distancia, velocidad o volumen de ejercicio multiplican el riesgo de lesiones. Nuestros fisioterapeutas recomiendan alternar días de mayor exigencia con sesiones de recuperación activa, además de escuchar al propio cuerpo: dolor persistente, hinchazón o rigidez son señales de alerta que no deben ignorarse.


En Medirval, abordamos la prevención mediante programas personalizados que combinan evaluación biomecánica, ejercicios de fortalecimiento y educación física adaptada, con el objetivo de mantener tus pies y rodillas sanos y listos para cualquier desafío deportivo.

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