Lorena Aránzazu R Rabanal • 11 de enero de 2026

El papel de la microbiota intestinal en la inflamación y recuperación del sistema musculoesquelético

La microbiota intestinal, formada por billones de microorganismos que habitan en el tracto digestivo, desempeña un papel clave en la regulación del sistema inmunológico y los procesos inflamatorios del organismo. En los últimos años, la evidencia científica ha demostrado que un desequilibrio en esta microbiota —conocido como disbiosis— puede contribuir a la aparición y perpetuación de procesos inflamatorios sistémicos que afectan directamente al sistema musculoesquelético.


Cuando la microbiota pierde diversidad o predominan bacterias proinflamatorias, aumenta la permeabilidad intestinal, facilitando el paso de sustancias que activan respuestas inflamatorias generalizadas. Esta inflamación de bajo grado puede manifestarse en forma de dolor articular, rigidez muscular, fatiga persistente y mayor predisposición a lesiones, especialmente en personas con patologías crónicas o procesos de recuperación prolongados.


Desde una perspectiva clínica, este vínculo explica por qué algunos pacientes presentan una recuperación más lenta tras una lesión musculoesquelética o cirugía, aun siguiendo correctamente los tratamientos de fisioterapia. La inflamación sostenida interfiere en los mecanismos de reparación tisular, afectando tanto a músculos como a tendones y articulaciones, y condicionando la evolución funcional del paciente.


Influencia de la microbiota en la recuperación y el rendimiento físico

Una microbiota intestinal equilibrada favorece la producción de metabolitos beneficiosos, como los ácidos grasos de cadena corta, que contribuyen a modular la inflamación y a mejorar la respuesta inmunitaria. Estos compuestos participan activamente en la regeneración muscular, el mantenimiento de la masa muscular y la correcta función articular. Por el contrario, una microbiota alterada puede aumentar el estrés oxidativo y retrasar los procesos de recuperación tras el ejercicio o una lesión.


En el ámbito de la rehabilitación musculoesquelética, cada vez se presta mayor atención a factores como la nutrición, el descanso y el estilo de vida, entendiendo que la recuperación no depende únicamente del tratamiento físico. Dietas pobres en fibra, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, el estrés crónico o el uso prolongado de antibióticos pueden alterar la microbiota y comprometer la evolución clínica del paciente. Integrar estos aspectos en el abordaje terapéutico permite una visión más completa y eficaz del proceso de recuperación.


Estrategias para cuidar la microbiota y optimizar la salud musculoesquelética

Promover una microbiota intestinal saludable es una estrategia complementaria clave para mejorar la recuperación del sistema musculoesquelético. Una alimentación rica en fibra, frutas, verduras, legumbres y alimentos fermentados contribuye a mantener la diversidad bacteriana y a reducir la inflamación sistémica. Asimismo, una adecuada hidratación, la práctica regular de actividad física adaptada y una correcta gestión del estrés influyen positivamente en el equilibrio intestinal.


Desde el enfoque clínico y preventivo, la colaboración entre profesionales de la salud —como fisioterapeutas, médicos y nutricionistas— permite diseñar intervenciones más completas y personalizadas. Abordar la inflamación y la recuperación musculoesquelética desde una perspectiva integradora, teniendo en cuenta la microbiota intestinal, no solo mejora los resultados funcionales, sino que también favorece el bienestar general y la calidad de vida del paciente a largo plazo.

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