¿Qué son los crujidos articulares?

¿Qué son los crujidos articulares?

Las articulaciones están bañadas por un líquido que las lubrica. Ése es el famoso líquido sinovial. Cuando hacemos un movimiento rápido, se produce un cambio de presión en la articulación que libera parte de los gases, los cuales se van disolviendo en el líquido sinovial. Al hacer esto se produce un crujido que es conocido como cavitación. Por ello, hasta que no pasa un rato y se vuelve a acumular gas en la articulación, no podemos volver a crujir dicha articulación. Este fenómeno es el mismo que sucede cuando abrimos una lata con gas.


¿Cuándo esos “clac” son beneficiosos?

En ocasiones, las articulaciones pierden la capacidad normal de movimiento y aparecen los llamados “bloqueos articulares”. Estos bloqueos no son patológicos, pero si se dan de forma frecuente tienen efectos negativos. provocan que las articulaciones vecinas se tengan que mover en exceso para compensar la falta de movimiento. Esta compensación hará que se aceleren los procesos de desgaste y artrosis de las articulaciones vecinas.

Por ello, es importante devolver el movimiento a las zonas hipomóviles. Es frecuente que al movilizar esa zona oigamos un "clac". Se debe a que la zona está sometida a bastante presión y posee mucho gas acumulado que no se ha liberado ya que no se mueve. De este modo, cuando se moviliza de forma rápida e impetuosa, es desbloqueada provocando una cavitación que genera ese "clac".

¿Cuándo esos “clac” son perjudiciales?
Lo que no es saludable ni normal es que una articulación esté liberándose constantemente. Teniendo en cuenta que sea un crujido provocado o espontaneo no intencionado (que suenan al menor movimiento).
Cuando esto ocurre sin provocarlo estamos ante una articulación hipermóvil. Esta situación nos hace pensar que los elementos de la articulación que desencadena ese crujido están alterados. Ya sea en su estructura (forma de la articulación) o biomecánica (funcionamiento concreto articular) y no actúan correctamente.

No debemos buscar ni desencadenarnos los crujidos de forma sistemática, ya que generan:
  • Desgaste en la articulación que puede acabar dañándola precozmente.
  • Sobreestiramiento de los ligamentos, de modo que la articulación tiene una holgura que hace que el ajuste no sea el correcto.
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