Lorena Aránzazu R Rabanal • 15 de mayo de 2026

¿Crujen tus articulaciones? Cuándo es normal y cuándo debes consultar a un especialista

Es habitual notar crujidos, chasquidos o “clics” en rodillas, dedos, cuello o tobillos al moverse. Aunque este sonido suele generar preocupación, en la mayoría de los casos no indica una patología. De hecho, muchos de estos ruidos se producen por fenómenos naturales como la liberación de gases dentro del líquido sinovial o el movimiento de tendones y ligamentos sobre las estructuras óseas.


Estos crujidos, conocidos como cavitación, son especialmente frecuentes al levantarse, estirarse o después de periodos de inactividad. En personas sanas, suelen ser indoloros y no limitan el movimiento. Diversos especialistas coinciden en que no representan un problema si no van acompañados de otros síntomas como dolor o inflamación.


Cuándo los crujidos son normales

En condiciones normales, los crujidos articulares aparecen de forma ocasional y sin consecuencias. Es común escucharlos al agacharse, subir escaleras o mover los dedos. También pueden ser más frecuentes con el paso del tiempo o tras largos periodos de sedentarismo, ya que las articulaciones pierden algo de lubricación temporal.


Mientras no exista dolor, hinchazón, rigidez o pérdida de movilidad, estos sonidos suelen considerarse benignos. Incluso en personas que practican deporte, pueden aparecer sin que exista lesión. En muchos casos, el movimiento regular y el ejercicio ayudan a reducir su frecuencia, mejorando la lubricación articular y la elasticidad de los tejidos.


Cuándo debes consultar a un especialista

Aunque en la mayoría de los casos los crujidos son inofensivos, hay situaciones en las que conviene prestar atención. Si los ruidos articulares aparecen acompañados de dolor persistente, inflamación, sensación de bloqueo o inestabilidad, puede existir una lesión subyacente como desgaste del cartílago, tendinitis o incluso artrosis.


También es recomendable acudir a un especialista si notas que el crujido se vuelve constante, aumenta en intensidad o se asocia a limitación funcional en el movimiento diario o deportivo. En estos casos, un diagnóstico precoz permite evitar que el problema avance y se convierta en una lesión crónica.


En centros especializados como Medirval, se puede realizar una evaluación completa del estado articular y muscular, identificando posibles desequilibrios y estableciendo un tratamiento adecuado para cada caso.


La clave está en no alarmarse ante un crujido aislado, pero tampoco ignorar las señales del cuerpo cuando van acompañadas de síntomas. Detectarlo a tiempo es fundamental para mantener unas articulaciones sanas y funcionales a largo plazo.

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